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Notas

Los cambios en la vida sexual después de una pandemia

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Covid-19, una palabra que durante más de un año ha hecho que la gente se asuste al escucharla, la pandemia que tomó a todos por sorpresa y que deja huellas en toda la sociedad. Daños económicos, emocionales e incluso sexuales. La pandemia que afecta a todos, en diferentes escalas, hasta el día de hoy.

El virus que obligó a crear una nueva «normalidad» en la vida de todos. Desde 2019, cuando empezó todo, han habido muchas fases. Al principio, la gente y los gobernantes mostraron incredulidad sobre la gravedad del virus. Entonces, se instauró una alerta general, los estantes de los supermercados se vaciaron y la gente empezó a estar segura de que definitivamente no se trataba de una «pequeña gripe», como la llamaron muchos jefes de Estado. Posteriormente, se adoptaron varias medidas de contención, como el confinamiento, la cuarentena y el distanciamiento social.

La gente tuvo que adaptarse gradualmente a la nueva realidad para poder seguir adelante con sus vidas. Pero, ¿cómo gestionar la incertidumbre, la ansiedad y el miedo derivados de esta situación? ¿Cómo vivir con las cicatrices que el Covid-19 ya ha dejado en muchos? ¿Cómo recuperar el deseo sexual perdido por muchos ante toda esta problemática mundial? 

Seguramente nadie, ni siquiera Skokka, tiene la respuesta a todo, pero profundizar un poco en el tema puede ayudar a aclarar ideas. 

de reconectarse de una manera que sólo podían hacer los fines de semana o en las vacaciones.

Donde todo empezó

Durante la primera ola contagiosa, la venta de juguetes eróticos, el consumo de pornografía online, el uso de apps de citas y la búsqueda de kinesiólogas profesionales de San Juan de Lurigancho para sexo virtual en SKOKKA, el portal de contactos que opera a nivel internacional, se dispararon.

La necesidad de desestresarse, de olvidar los problemas o simplemente de tener un buen orgasmo, hizo de la creatividad y de estas herramientas, importantes aliados.  Entre las parejas o los solteros, creció exponencialmente el intercambio de mensajes eróticos (sexting), el envío de fotos íntimas, e incluso el sexo por videollamada, que podía darse directamente con la pareja, con un amigo con derechos o con una dama de compañía boliviana en La Paz.

Algunas parejas, antaño abrumadas por los compromisos, el trabajo y el ajetreo diario, han encontrado en el confinamiento impuesto por la pandemia, quizás un respiro muy necesario.

Al principio, el hecho de estar atrapados en casa les permitía bajar el ritmo y dedicar más tiempo a los momentos íntimos, a compartir tiempo juntos o incluso a llevar a cabo todos esos planes pendientes cómo remodelar la casa, ver una serie entera o cocinar una nueva receta. Inicialmente, tal vez, el confinamiento daba a la gente la oportunidad de reconectarse de una manera que sólo podían hacer los fines de semana o en las vacaciones.

Desarrollos

A medida que la pandemia avanzaba, empezaba a hacer mella en las relaciones íntimas, los recursos se hacían más escasos, la gente se estresaba más, la energía ya mostraba signos de decaimiento, y el agotamiento, la ansiedad y la depresión ya parecían tender a instalarse.

Para la mayoría, los confinamientos durante la pandemia crearon una atmósfera de incertidumbre y miedo. Al fin y al cabo eran muchos los cambios, el tener que trabajar desde casa, la presencia continua de niños en el hogar (para quienes los tenían), la pérdida de la rutina, el miedo al contagio y el bombardeo constante de malas noticias provocaban dificultades en la espontaneidad de mantener relaciones sexuales.

Factores como las preocupaciones económicas, que pueden asociarse a un menor deseo sexual entre las parejas, junto con un escenario de pérdida de libertad y autonomía, en el que se obligaba a convivir las 24 horas del día, fueron minando la intimidad poco a poco.

Demasiada cercanía

Las parejas comenzaron a irritarse, los pequeños hábitos del compañero que antes pasaban desapercibidos empezaron a poner de los nervios. 

Los expertos dicen que la clave para mantener una relación sana en cualquier circunstancia es mantener la individualidad y tratar de tener rutinas diferentes a las de la pareja, quizá por eso, el sexo se ha vuelto cada vez más escaso, porque todo lo que valoraban en su rutina, como salir a comer, viajar, hacer deporte, acabó desapareciendo. 

Si la convivencia por sí sola ya es un tema muy complejo, imagínate si añades el encierro, la falta de libido, la pérdida de empleo o los problemas económicos. Todo esto, por desgracia, acabó siendo el detonante de muchos divorcios.

Lo que hemos aprendido en estos meses, o deberíamos haber aprendido, es que las relaciones sexuales en pareja o el sexo con damas de compañía en Paraguay son uno de los pilares básicos de la felicidad y las relaciones. Los estudios demuestran que las parejas que tienen más sexo tienden a tener relaciones más largas.

Para los que tienen una pareja estable, se puede mantener la actividad sexual de antes, intentando innovar para reavivar la llama. Para los que van a conocer a una nueva pareja, es importante tomar ciertas medidas de seguridad y tener en cuenta que la prudencia y el sentido común son siempre la clave.

Fmd: Luna Díaz

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