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Encarnación

FELIZ 405 AÑOS CIUDAD DE ENCARNACIÓN

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Hoy queremos contarte sobre la historia de nuestra querida Perla del Paraguay #Encarnación

La ciudad nació como una reducción jesuítica a orillas del río Paraná, llamándose oficialmente Nuestra señora de la Encarnación de Itapúa. Fue el 25 de marzo de 1615 cuando Roque González de Santa Cruz, un sacerdote jesuita, decidió fundar la misión y nombrarla, según la tradición bíblica, en conmemoración al día de la encarnación de la Virgen María.

Inicialmente, estuvo asentada en lo que luego sería la Villa Baja, para luego trasladarse a la zona donde hoy se encuentra la Plaza de Armas. Luego de la expulsión de los jesuitas en 1767, la población disminuyó significativamente. Esta situación comenzó a revertirse con la llegada de los primeros inmigrantes europeos entre 1840 y 1850, quienes se afincaron en la zona y se dedicaron a echar nuevas raíces. Las fértiles tierras de la zona propiciaron el crecimiento y desarrollo de la población, de modo que la otrora misión se convirtió en pueblo, para luego pasar a la categoría de villa.

ENCARNACENA

No decidí nacer en esta hermosa y bendecida tierra; fue ella quien me eligió para que sea su primera Novia…
Encarnacena! Bendito mi padre, que un lejano día y buscando un destino mejor para sus sueños, salió de su natal Mbujapey pasando de largo la
Estación Fassardi hasta llegar aquí…

Mojó tal vez sus plantas en el Paraná, cuyas aguas, con su ancestral embrujo, lo anclaron para siempre ya.
Formó familia con mi madre, venida muy joven de Fulgencio Yegros detrás del mismo anhelo.

Encarnacenos! De generación primera, mis hermanos y yo aprendimos a amar apasionadamente el suelo en el que dimos los pasos iniciales.
Fuimos sintiendo desde chicos el honor y el compromiso de pertenecer a un sitio «diferente”
En cultura, tradiciones, atractivos naturales, y la riqueza humana de su gente.

Encarnacena! Anduvieron mis pies los muchos barrios de una ciudad que creció vertiginosamente. Y conocí cada recodo, calle, paisaje, historia y personajes que hacen a su peculiar esencia.
Como Jaguá Saingó de la casita propia
de mis viejos. Luego, viviendo en alquiler, recorrí la Zona Alta, Laguna Pytá, Inmaculada, Villa Alegre, San Roque, Pacu cuá y Buena Vista.
La Villa Baja que transité por muchos años yendo y viniendo a la escuela y el colegio.

Encarnacena! Con el orgullo de haber tenido un Papá karumbecero
y saber sambar desde el momento mismo en que me asomé a la vida.
De llevar el carnaval corriendo por las venas cual purpurina líquida
en la sangre. De vibrar en campeonatos gritando dobles hasta que
la voz se acabe.
De caminar con fe al Santuario para rendir mi devoción a la Virgen de los Pobres.
Ser heredera del legado jesuita y contar emocionada que soy hija de un pueblo con historia de luchas y grandeza.
Y un presente y porvenir de logros y progreso.

Encarnacena! Con la dicha de cruzar puentes que unen, y recorrer avenidas
que impactan con sus luces. Admirar edificios que elevan los ojos
hacia el infinito cielo. Disfrutar del sol, la suave brisa, el transparente río
y las doradas playas…
Y dar gracias. Gracias siempre por este don de ser: Encarnacena!

Lee la historia completa 👇👇👇
http://encarnacion.gov.py/historia-de-la-ciudad/

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