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Encarnación

ENCARNACION.Ingreso al país por puente San Roque fue de 63.500 personas

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Si bien desde la Direc­ción de Migraciones sede Itapúa, no pudie­ron precisar una variación exacta en cuanto al ingreso de personas al país, sean turistas o generales, por el puente internacional San Roque González, que une las ciudades de Encarnación y Posadas, alegaron una nota­ble reducción en compara­ción a la temporada alta ante­rior de 2017-2018.

Es así que los datos más actuales responden a un ingreso a Paraguay de 63.500 personas desde el 1 de diciem­bre del 2018 hasta el día 2 de enero de este 2019, según informó Rocío Arrúa, encar­gada de movimientos migra­torios de la zona sur del país.

“En este departamento recién hace dos meses que fui asignada, pero como funcionaria de hace años puedo decir que bajó mucho el nivel, no solo en cuanto a los extranjeros, sino el auge en las compras en Encarna­ción también mermó mucho, e incluso la mayoría de los que ingresaron son nuestros compatriotas que vinieron para quedarse ya, teniendo en cuenta que la situación en Argentina no es nada buena”, expresó la funcionaria.

Agregó que como encarna­cena tras varias indagaciones sobre la situación fronteriza, pudo escuchar de cerca que el número de paraguayos que radicaban en la Argentina y que vinieron para quedarse aumentó en gran proporción, y quizás algunos paseros que llevan productos en menor escala. Del informe mencio­nado, se pudo observar que en mayor proporción ingre­saron los argentinos, unos 54.499 del total, más de 6.000 paraguayos, en menor pro­porción colombianos, brasi­leños, chilenos, bolivianos, alemanes, españoles y entre otras nacionalidades más.

En tanto que el registro de salida del país, correspon­diente al mismo período de 1 de diciembre al 2 de enero, fue de 36.500, preferentemente paraguayos, unos 10.571 para ser exacto, 24.532 argenti­nos, casi 600 brasileños, entre otros. Mientras que el último reporte, del 2 a 3 de enero señala el ingreso de 1.129 per­sonas y la salida de 2.755 entre extranjeros y paraguayos.

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Las mujeres de la yerba mate

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Un grupo de mujeres lidera la cosecha de la yerba mate orgánica en Tavapy, Alto Paraná. Con esfuerzo, ellas resisten a la embestida de los grandes sojeros que sueñan con cubrir también sus tierras.

Diana Villalba trae las hojas secas. Ninfa Torres prepara el molino tradicional para granos. Mercedes Villalba se encarga de colar la yerba para buscar el polvo. Ninfa Villalba se ocupa, en tanto, de organizar lo que será la entrega de los materiales para los hombres que traba­jarán –varios de ellos por pri­mera vez– en la cosecha de la yerba mate.

Es un día soleado este miér­coles 12 de junio y aquí en la colonia Tavapy II, en el dis­trito de Tavapy, departa­mento del Alto Paraná, hay buen ambiente entre las inte­grantes de la Asociación de Mujeres Virgen del Rosario. Están preparando lo que será otra presentación de una línea de productos con un agregado especial: la yerba mate en polvo. La produc­ción va desde la tradicional yerba para el mate o tereré, pasando por el té, hasta el polvo que se puede usar como ingrediente para ela­borar tortas, chipas, mbeju e incluso para hacer cócteles.

“Se puede usar para todo y va bien con todo. La yerba mate es una de las plantas más nobles que podemos tener”, explica el ingeniero Lucas Mongelós, uno de los encar­gados en campo del proyecto Mate, que financia la organi­zación WWF y que es justa­mente la que está llevando acabo este trabajo. En Vir­gen del Rosario son 28 muje­res, cabezas de familia, que se organizan con un objetivo primordial: trabajar en sus tierras para evitar sumarse a la migración forzada, que ya arrastró a muchos amigos, vecinos y parientes.

Esta asociación nació en 1992 con la idea de ayudarse entre las mujeres de Tavapy. “Nos juntamos y dijimos que teníamos que hacer algo. La situación nunca fue fácil por acá y más aún para nosotras, entonces empezamos a orga­nizarnos, a trabajar”, dice en un guaraní contundente Jor­gelina González, presidenta de la organización, pero a quien se la conoce como “Ña Lely” por esta zona.

“Ña Lely”, madre de cua­tro hijos y oriunda de San Lázaro, Vallemí, explica que en principio costó mucho encontrar un rubro que sea rentable o, al menos, que pueda ayudar, o en lo posible mantener la eco­nomía de la casa. “Arran­camos con gallinería, pero no teníamos los conoci­mientos ni ayuda técnica. No surgió eso. Después pro­bamos con otras plantacio­nes y tampoco fue exitoso. Fue una lucha desde que arrancamos con esta orga­nización”, dice “Ña Lely”.

Uno de los puntos que men­ciona la mujer hace referen­cia a la falta de formación y asistencia técnica para los pequeños productores. Si a este fenómeno se le suma que encima son mujeres, la cuestión es mucho más compleja. Sin embargo, estas mujeres de la yerba mate nunca se rindie­ron ante el avance de la agricultura mecanizada a gran escala.

Justamente los gran­des sojales llevan la delantera en esta parte del Alto Paraná en cuanto a plantacio­nes. De las 43.600 hec­táreas de superficie que tiene el municipio de Tavapy, el 61% (27.000 hectáreas) está cubierto de granos, principal­mente soja, según reporte ofi­cial que tienen en la munici­palidad. La población actual no supera los 11.700 habitan­tes, según el último censo municipal del 2015.

“Para nosotros es fundamen­tal ayudar en este tipo de ini­ciativas para que la gente se quede en su pueblo. Quere­mos ayudar a los pequeños productores”, dice el inten­dente de Tavapy, Aníbal Fidabel Romero (PLRA), quien está en el cargo desde el 2012, justamente el año en que este distrito se hizo municipio. Desde entonces, según pobladores de este pue­blo, mucha gente migró de la ciudad. “El desarraigo es un problema muy grande”, dice el jefe comunal.

Según datos de la Dirección General de Encuesta, Esta­dísticas y Censos (DGEEC), el departamento del Alto Paraná pasó de ser receptor a expulsor neto de migran­tes internos en el país, por lo menos hasta el 2002. Desde la DGEEC explicaron a La Nación que la encuesta del 2012 presentaba números que no eran coherentes en cuanto a migración interna, por lo que se optó por no vali­dar esas cifras.

“Hasta el 2002, la migración urbana-urbana, es decir de una ciudad pequeña a una grande, fue la que más se tuvo a nivel país. Tenemos cifras macros del censo del 2012 que hablan de que unas 300 mil personas migraron de su lugar de origen. Sin embargo, esos números no se validaron finalmente. En segundo lugar ya aparece, sí, la migra­ción rural-ur­bana”, explica Yolanda Barrios, direc­tora de Estadística de la DGEEC.

***

En la mesa hay serruchos especiales, pinzas específi­cas para ramas y bolsas. El kit completo para hacer la cose­cha de la yerba. El día apunta a marcar historia para ellas, para la asociación y para el proyecto. Es la primera vez que las parejas de las mujeres de la asociación se suman al trabajo. Todos son labriegos. Pequeños productores de 30 a 40 hectáreas que resisten al empuje de la plantación a grandes escalas de los granos, principalmente soja.

Ninfa Villalba es hija de Jor­gelina, también forma parte de la asociación y es la encar­gada de llevar los apuntes para la entrega de los insu­mos. Primero se hace una reunión informativa sobre el avance del proyecto, de cómo va la cosecha, de las hectá­reas que están trabajando y de cuáles son los objetivos a mediano y largo plazos.

“Gracias a estas mujeres yo tengo ahora mis tierras, tengo mi pequeña cosecha y gracias a ellas aprendí a trabajar con la yerba mate”, dice Francisco Núñez, un productor que, gracias a las capacitaciones y talleres en los que participó con respecto a este rubro, hoy es quien se encarga de orien­tar a los esposos de las muje­res de la asociación.

Si bien varios de estos seño­res ya trabajaron en la cose­cha de yerba mate, lo cierto es que la cuestión técnica hace la diferencia porque todo tiene un sustento técnico, explica Ninfa. “Nosotros, por ejem­plo, antes hacíamos la poda con machete puro, y eso las­timaba profundamente a la planta. No teníamos idea de a cuántos metros tenía que estar separada cada planta, o de cómo hacer las podas, cómo proteger las hojas. Toda esa asistencia que tenemos ahora ayuda a mejorar nues­tra cosecha”, cuenta Ninfa.

En ese sentido, el trabajo de Núñez es vital a la hora de formar técnicamente a los hombres, quienes se harán cargo de la poda de la yerba para empezar la cosecha. Además, otro punto a favor de esta yerba, explica Núñez, es que no necesita echar árbo­les para su plantación, sino que puede ir tranquilamente acompañada de otros dentro del terreno.

“Lo que puedo decirte es que con esta asociación estoy agradecido. El año pasado, en mi chacra, me dediqué a la sandía gracias a la asisten­cia que ellas me dieron y tuve una cosecha orgánica exce­lente”, cuenta Antonio López, otro productor de la zona que, sin tener a su esposa dentro de la asociación, igual se acercó al taller informativo y ya lleva su tip para la producción de yerba mate.

Toda la asociación maneja al menos unas 2.300 hectá­reas entre todas las familias que forman la agrupación. Muchas de estas mujeres que trabajan en sus tierras son madres solteras. “Con ellas se trabaja en forma espe­cial porque son el sostén de la casa. Muchas traen a sus hijos e hijas y otras los dejan con algún pariente. Pero en general, se trabaja entre todos y en conjunto”, dice “Ña Lely”.

El grupo habilitó con el tiempo un pequeño tin­glado en un predio pegado al terreno de la casa de “Ña Lely”. Por la pared de este local se lee “Toda la hoja” y el dibujo de una hoja de la yerba mate. La referencia es obvia; en el proceso de producción que tienen estas mujeres se utiliza toda la hoja porque se trata de una forma de trabajar en conjunto y en forma arte­sanal, utilizando todo lo que la yerba pueda dar.

LA PRODUCCIÓN COMUNITARIA Y ORGÁNICA

El proyecto Mate busca un trabajo en comunidad y que eso sirva de sostén económico para la familia, pero con un elemento fundamental: la producción orgánica y arte­sanal de la yerba. “Tenemos una capacidad de producción ahora de al menos 150 kilos de yerba seca por día”, dice “Ña Lely”.

Todo se hace a mano, incluso lo que se llama el “sapecado”, que consiste en hacer pasar las ramas de la yerba sobre el fuego con la idea de gene­rar una exposición directa de la planta al calor. Es un proceso normal en el rubro que sirve para sacar toda la humedad de las plantas. Después viene el secado. Si bien en la asociación tienen una máquina para hacer este proceso, generalmente utili­zan los dos sistemas.

Apostar por la yerba mate orgánica para el tereré y el mate resulta un desafío importante. Por ahora, la producción no fue signifi­cativa, pero la idea es llegar a más mercados. “Parte del proyecto es también esta­blecer alianzas para que se pueda ver la parte comer­cial. Mostrar lo que se hace, de la manera en que se hace, de manera totalmente arte­sanal y orgánica, es un punto muy bueno para ellas”, dice Lucas Mongelós.

El proyecto Mate reúne en total a cinco comunidades del Alto Paraná. Están involucra­das unas 230 familias, pero las de Virgen del Rosario resal­tan porque son mujeres las que se apoderaron del caso y se empoderaron del proyecto.

Ahora que los esposos tam­bién se suman al proyecto en Virgen del Rosario, el plan está cerrando. Si bien este tipo de procesos tiene sus contra­tiempos que se presentan de diversas formas, la participa­ción de los hombres, enten­diendo que son sus esposas quienes llevan adelante la empresa, es un valor agre­gado cultural muy impor­tante, agrega Mongelós.

En efecto, la idea con la par­ticipación de los hombres es que con la próxima zafra de yerba mate, ellos se encar­guen de la cosecha y las mujeres de la producción, haciendo el polvo, la yerba seca y el picado.

Ubicado a unos 30 kilómetros de Santa Rita, donde el pro­greso tiene acento portugués, Tavapy se muestra como una pequeña resistencia liderada por mujeres con acento gua­raní y que aspira a convertirse en progreso gracias al trabajo con la yerba mate. LA NACION

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Tragos a base de yerba mate y comida típica paraguaya, en Bella Vista

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Viviana Goncalvez, propietaria del restaurant Emanuel junto a los chefs Nelly Sanabria, Andrea Caballero y Jesús Jiménez presentaron este viernes en Encarnación. Foto: Mabel Gómez.

Comidas típicas paraguayas y tragos a base de yerba mate, son parte de la nueva propuesta gastronómica que presentan jóvenes emprendedores de la localidad de Bella Vista, departamento de Itapúa. El objetivo es resaltar los platos tradicionales con un toque sofisticado, como también el producto estrella de la Capital Nacional de la Yerba Mate.

Viviana Goncalvez, propietaria del restaurant Emanuel junto a los chefs Nelly Sanabria, Andrea Caballero y Jesús Jiménez presentaron este viernes en Encarnación una variedad de platos que están innovando para satisfacer la exigente demanda.

Como plato de entrada presentaron una picada típica tradicional que incluye chipa guazú, sopa paraguaya, chícharo trenzado, butifarra artesanal con un toque de manzana verde, aceitunas negras, morrones amarillo, verde y rojo; además de mandioca frita, chorizos, una salsa criolla picante, farofa y limón.

Foto: Mabel Gómez.
Foto: Mabel Gómez.

Otro de los platos presentados fue el corte Tomahawk con un salteado de vegetales, ajo confitado, farofa y salsa criolla. “Queremos explotar nuestro corte tomahawk, cuya carne producimos nosotros mismos en nuestra granja. Estamos presentando nuevos platos que estamos lanzando en nuestro restaurante, tomamos el desafío de hacer una innovación por eso pedimos asesoramiento a la dupla de chef, entonces esto es el resultado de lo que estamos haciendo, estamos innovando un poco en lo que es nuestra gastronomía” destacó Viviana Goncalvez.

En cuanto a trago ofrecen “Tereré Drink” elaborado a base de yerba mate, caña paraguaya añejada, azúcar orgánica, cedrón Paraguay, limón y menta. Mientras que para el postre la propuesta es el cheesecake hecho también a base de yerba mate. “Buscamos explotar un poco nuestra comida típica buscando lo sofisticado, y en cuanto al trago y postre queremos resaltar a nuestra ciudad de Bella Vista, que es Capital Nacional de la Yerba Mate”, dijo la joven propietaria del restaurante.

Tragos a base de yerba mate y comidas típicas paraguayas. Foto. Mabel Gómez.
Tragos a base de yerba mate y comidas típicas paraguayas. Foto. Mabel Gómez.

Este local ubicado sobre ruta 6, Km 46 de Bella Vista, ofrece además una variedad de platos a base de pescados, como ser los tradicionales caldos, milanesas, cazuela de surubí, entre otros platos a la carta. “Emanuel ya está en el mercado hace 9 años, tuvimos nuestros altos y bajos, y en esta temporada decidimos buscar alternativas, algo nuevo apuntando a lo tradicional e innovador”, destacó. LN


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Encarnación es modelo para la erradicación del trabajo infantil dice ministra del MINNA

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La ministra de la Niñez y Adolescencia, Teresa Martínez, visita a medios de comunicación del departamento de Itapúa Consultada sobre su recorrido por la zona dijo “Tenemos una agenda que inicia con la firma de un convenio con la Municipalidad de Encarnación, que hace mucho a la gestión nuestra en la región, la articulación que ha logrado nuestro director Regional con las autoridades locales es muy necesario para poder abarcar la atención integral a las niñas, niños y adolescentes de esta región.
Los intendentes son para nosotros actores fundamentales porque tienen la responsabilidad de instalar adecuadamente las CODENIs y los Consejos Municipales a los efectos que la autoridad local esté absolutamente involucrada en los procesos de atención a los niños. En ese sentido, Encarnación sigue siendo un modelo de atención para la erradicación del trabajo infantil en calle, también tiene reducidos casos de niños en consumo. Todos los programas que fueron exitosos acá esperamos reproducirlo a nivel país.


También tenemos una actividad sumamente importante, es un primer paso que damos acá y queremos replicarlo en otros lugares del país, es el Plan Departamental de la Niñez y la Adolescencia en la que interviene el Consejo Departamental con la Gobernación. En este documento bajan por primera vez los planes y políticas departamentales, eso quiere decir que el desarrollo que se tiene a nivel nacional como ejes programáticos, acá lo convierten en planes estratégicos, lo cual es muy importante porque han abordado la problemática de la infancia y la adolescencia, y los planes de cómo ir abordando cada una de esas problemáticas”.
Posterior a esta presentación del Plan, la ministra entrega canastas básicas de alimentos para niñas, niños, adolescentes y sus familias en la comunidad de pueblos originarios Guaviramí. Sobre este punto la Dra. Martínez explicó “nuestra visita a la comunidad indígena de Guaviramí es significativa porque por primera vez se está logrando incluir a familias de pueblos originarios al Programa Abrazo con la atención y asistencia integral que se requiere, tal y como nos exige el Gobierno Nacional, que lleguemos a territorio todos juntos, por eso también estarán involucrados el Ministerio de Salud y otras dependencias para llevar todos los servicios, como una feria. Considero importante que logremos cumplir el compromiso asumido con esta zona, logrando la alimentación para estas familias durante todo el año.
La atención integral a niñas y niños es un compromiso enorme que abarca desde el derecho a la identidad, educación, salud y muchos otros, y que requieren de una protección especial en la infancia, por eso hablo de que es todo un desafío lo que harán aquí a nivel regional. Este Plan es un ejemplo que queremos replicar. Se nota que el Consejo Departamental de Niñez y Adolescencia está involucrado porque se ocupa y no solo de Encarnación sino de toda Itapúa conforme a la problemática que tienen” finalizó.

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